783 HITS ENVIADOS Miércoles, 23 de Marzo de 2011
A veces el arte supera la vida de los artistas, tanto que hasta su muerte puede convertirse en una mismísima obra de arte.
Este es el caso de un artista no demasiado conocido, pero cuya obra es muy interesante.
Alberto Greco, nació en Buenos Aires en 1931 y formó parte de la vanguardia del informalismo argentino para luego alejarse al campo del arte conceptual.
Se radicó en España, donde realizó la mayor parte de su labor artística, y sus aportes han sido pilares fundamentales para el Arte Conceptual en España, donde puso en práctica sus intervenciones artísticas que él llamaba "vivo dito" o "arte vivo".
A partir de 1959 realiza sus Vivo-Ditos, en París, en Roma, en Madrid y, sobre todo, en Ávila, donde vive por un tiempo.
Sus Vivo Dito contenían cierta provocación política. En 1962 en la Bienal de Venecia, lanzó ratas al paso del Presidente de Italia provocando un escándalo internacional.
Por otro lado se disfrazó de monja, mientras se celebraba el Concilio Ecuménico II.
Greco, supo combinar sus intervenciones públicas con dibujos, cuadros y collages , donde predominaban imágenes del surrealismo y el dada, generando de esta manera un informalismo muy personal.
El Fin:
En 1965 decide suicidarse en Barcelona, y comunica a sus seres queridos esta decisión mediante un poema.
Greco convirtió su muerte en una obra de arte, una performance si se quiere.
Ingirió una gran cantidad de pastillas y escribió sobre la palma de su mano izquierda la palabra "Fin" y sobre la pared escribió "Esta es mi mejor obra".
No dejó de ser un artista hasta el final de sus días.
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Enviado por LiquidMind
Tags: arte, artista, alberto greco, informalismo argentino, arte conceptual, suerrealismo, dada



